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Castilla-La Mancha y la UCLM impulsan la medición del consumo del software
Un convenio entre la Junta y la UCLM plantea formar en software sostenible, crear un marco de evaluación y analizar el consumo energético de aplicaciones de la Administración auton
La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Universidad de Castilla-La Mancha han puesto en marcha una colaboración para tratar la sostenibilidad del software como una cuestión de ingeniería medible. El convenio, anunciado el 20 de julio, cuenta con una aportación autonómica superior a 140.000 euros y se centra en formar a profesionales, crear herramientas de evaluación y estudiar el consumo energético de aplicaciones de la Administración regional.
La iniciativa se organiza en cuatro líneas. La primera aborda la formación en sostenibilidad del software y en inteligencia artificial sostenible. La segunda propone desarrollar un marco para evaluar si un programa informático es más o menos sostenible. La tercera contempla asesorar a la Junta en la evaluación del consumo energético de sus aplicaciones. La cuarta reúne actividades de divulgación científica y tecnológica dirigidas a empresas, profesionales y ciudadanía.
El interés técnico del proyecto está en desplazar la conversación desde el centro de datos hacia el comportamiento de las aplicaciones. La energía consumida por un servicio no depende únicamente del proveedor cloud o del tipo de hardware. También intervienen la cantidad de trabajo que realiza cada petición, la eficiencia de los algoritmos, las consultas a bases de datos, el tamaño de las respuestas, el uso de memoria, la frecuencia de ejecución y la necesidad de mantener procesos activos. En sistemas de inteligencia artificial se añaden el tamaño del modelo, la duración de la inferencia y el coste de mover datos entre componentes.
Convertir esas variables en una evaluación útil exige definir límites. Una medición debe indicar qué versión del software se ha probado, con qué carga, en qué hardware o infraestructura, durante cuánto tiempo y con qué métrica de energía. Sin ese contexto, comparar dos aplicaciones puede producir conclusiones engañosas: una puede consumir menos por petición, pero atender muchas más peticiones o realizar una tarea menos completa. El trabajo anunciado por la UCLM y la Junta puede ser valioso precisamente si convierte la sostenibilidad en un criterio repetible dentro del ciclo de desarrollo.
La conexión con la Administración regional ofrece además un campo de prueba concreto. Evaluar aplicaciones públicas permitiría relacionar decisiones de arquitectura con costes operativos y ambientales, y podría ayudar a priorizar mejoras como reducir trabajo redundante, optimizar consultas, ajustar cargas periódicas o elegir modelos de IA proporcionales a la tarea. No se trata de perseguir una cifra aislada, sino de incorporar eficiencia y consumo a las decisiones de diseño, compra y mantenimiento.
Conviene mantener una cautela editorial: la noticia describe un convenio y sus líneas de trabajo, no resultados de mediciones ya publicados. Todavía no se conocen aplicaciones evaluadas, métricas de referencia ni ahorros obtenidos. El avance está en reconocer que el software también tiene una huella operacional y en construir instrumentos para observarla. Si el marco termina siendo público y reproducible, podría servir a otros organismos y empresas de Castilla-La Mancha para comparar mejoras con criterios técnicos comunes.

